Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando.
Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal, porque me mató tan mal, y seguí cantando.
Tantas veces me borraron, tantas desaparecí, a mi propio entierro fui, sola y llorando.
Hice un nudo del pañuelo, pero me olvidé después que no era la única vez y seguí cantando.
Tantas veces te mataron, tantas resucitarás, cuántas noches pasarás desesperando...
Y a la hora del naufragio y a la de la oscuridad alguien te rescatará, para ir cantando.
Cantando al sol como la cigarra, después de un año bajo la tierra, igual que sobreviviente que vuelve de la guerra...