Me cuesta demasiado aceptar que este año termino el colegio, que no voy a ver más a cierta gente, no más recreos, no más vueltas por el pasillo, que ya estamos a un paso del viaje de egresados, de nuestra fiesta, del fin de una etapa que voy llevando hace muchos años y el comienzo de otra completamente diferente. Y supongo que ahora empieza lo que todos nos dicen cuando llegas al último año: Primero, pelearse organizando el buzo, buscando un disfraz para Bariloche y la fiesta de egresados. Segundo, que llegue el buzo, y estar re emoción esperarando el viaje. Tercero, IR. Cuarto, volver y deprimirse por los recuerdos, y porque querés volver. Quinto, terminar el colegio. Sexto, nueva etapa. En algunos meses voy a comprobar si era verdad.
Creo que soy una de las pocas que le gusta ir al colegio, no para estudiar, sino para estar con mis amigos, saludarme con la gente que conozco, a veces aprender cosas interesantes, reírme en las clases con mi mejor amiga o entrar con la peor cara de orto porque no me gusta levantarme a las 6:30. Más allá de todo, se va a extrañar esto, y no puedo pensar en lo que va a ser mi vida cuando termine el colegio.
Por eso hay que aprovechar a full todo lo que queda, porque esto no se repite más. Acá empieza la Promoción 2013...