Alguien una vez preguntó ¿se imaginan si todos conociéramos a Dios?
Y aunque esto suene como algo utópico, me imaginé por un momento un mundo con un poco más de amor, solidaridad, paz, honestidad, coraje, humildad, esfuerzo y con menos odio, guerra, envidia.
Si todos pudiéramos seguir tal ejemplo de bondad, si todos pondríamos una pizca más de amor a cada acción que hacemos y fuera recíproco de parte de los demás, si nos enojaríamos un poco menos...
En nuestra mente, en nuestra sociedad, ya está instalado un mundo a veces frío, malo, egoísta.
Y de vez en cuando, podemos observar alguna chispita en alguna persona. Una chispa que refleja que el mundo no está del todo perdido, o al menos así parece. Chispa de amor, de luz, de Dios...