Qué bajón, no? Cuando te das cuenta que las cosas "no son como en las películas". Que el amor no se basa sólo en decirse cosas lindas; que uno no se enoja, se va corriendo y el otro va corriendo atrás a buscarlo; que casarse es hermoso pero a lo largo de la vida van surgiendo peleas; que la felicidad no es continua, son sólo partes; que cuando estás en el grado máximo de alegría, después tenés que volver a tu vida cotidiana; que muchos, como yo, pensamos que somos únicos, originales, pero sólo somos una partecita más de la sociedad, del mundo, somos más chiquitos que un átomo a la vista del que mira la Tierra desde la estratosfera, que el mundo sin vos sigue su ciclo normalmente.
Bueno, esa sería yo en modo negativo.
Hasta que te das cuenta que si la felicidad no serían sólo partes de tu vida, no la disfrutarías, porque estarías acostumbrado a lo mismo de siempre. Sin altibajos la vida no tendría sentido. Sin el amor tampoco, aunque no sea todo color de rosa, aunque tengamos que saber que hay "mucho más" detrás de una relación. Que aunque no seamos únicos, originales, que seamos insignificantes; no significa que no podamos ser "únicos" para alguna o varias personas. Podemos ser importantes, podemos cambiar una partecita del mundo aunque muchas cosas sin igual, como una frase de la Madre Teresa de Calcuta, "A veces creemos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota". ¿Por qué pensar tanto y disfrutar poco? No sé hasta qué punto es bueno pensar taaanto sobre la vida, quizás a veces debería dejar fluir todo un poco más...